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Aunque pueda parecer mentira, según la última Encuesta Nacional de Salud de España, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, solo el 20,4% de las mujeres, mayores de 15 años, asegura practicar ejercicio físico en su tiempo libre. Esta cifra no solo no es preocupante, sino que podría considerarse de muy grave.

Y es que, según la Organización Mundial de la Salud, los adultos de 18 a 64 años deberían dedicar “como mínimo, 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas”.

Los beneficios de realizar ejercicio físico, tanto en hombres como mujeres, son múltiples; además, en el caso de estas últimas, están asociados a la reducción de numerosas condiciones médicas, así como a un efecto protector ante otras tantas. Por tanto, es llamativo el hecho de que, según las investigaciones, solo el 40% de la población femenina cumple con el tiempo indicado por la OMS.

Afortunadamente, según un estudio de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, las mujeres que aseguraban realizar poca actividad física previa a la pandemia, a raíz del confinamiento, afirman haber aumentado dicha actividad

Mujer y ejercicio a lo largo de todas las etapas de su vida

Los múltiples beneficios de la actividad física en la mujer se van haciendo visibles a lo largo de toda su vida. De hecho, tal es la importancia del entrenamiento en la mujer, que la OMS ha añadido un apartado en el que incluye una serie de recomendaciones sobre el ejercicio durante el embarazo y el puerperio.

Además, se ha demostrado que los beneficios de la actividad física durante el embarazo, también repercuten directamente sobre el bebé, de ahí que la importancia se multiplique por 2. Así, según distintas investigaciones, “el feto recibe los beneficios del ejercicio materno debido a que las hormonas segregadas tras la práctica de deporte traspasarían la placenta favoreciendo así el desarrollo cerebral y cognitivo del bebé y fortaleciendo su corazón”.

Asimismo, también es altamente recomendable el ejercicio durante el posparto o puerperio, ya que tanto el embarazo como el parto pueden producir secuelas físicas y emocionales en la mujer.

Así, el ejercicio en el posparto –una vez haya pasado el tiempo recomendado y tengamos el consentimiento de nuestro médico– nos ayudará a corregir nuestra postura, reduciendo así los dolores de espalda y otras estructuras; nos ayudará a recuperar nuestro peso corporal, así como a tonificar las zonas que más se hayan visto afectadas por el embarazo; y contribuirá a mejorar nuestro bienestar mental, entre otras muchas cosas.

En próximos artículos abordaremos los distintos ejercicios que se pueden realizar en el posparto y cómo hacerlos acompañadas de nuestros bebés.

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