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ejercicio y cáncer

Por mucho que la investigación avance, si hay una palabra que nos produce pavor esa es “cáncer”. Todo lo asociado a esta enfermedad, ya sea en nosotros o en nuestro entorno, nos paraliza. Y es que, el cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo. De hecho, en España, el cáncer se sitúa como la segunda causa de muerte de la población.

Entre los principales tipos de cáncer que se diagnostican cada año, el de mama continúa siendo el mas relevante en las mujeres, de ahí la importancia de la autoexaminación y las revisiones periódicas en el ginecólogo, ya que la detección precoz del cáncer de mama es primordial para un buen diagnostico y un tratamiento menos agresivo para el cuerpo de la mujer.

A pesar de ello, en el año 2018 el cáncer de mama fue el que mas muertes produjo entre las mujeres españolas. Aun así, existe un alto porcentaje de supervivencia del cáncer de mama, pero esto no esta exento de diversos efectos secundarios derivados de la propia enfermedad, así como de los tratamientos, que afectan a la calidad de vida de estas mujeres.

Impacto de la enfermedad sobre el calidad de vida.

Una vez diagnosticada la enfermedad, la base del tratamiento terapéutico lo constituye, fundamentalmente, la cirugía, la quimioterapia y la radioterapia; tratamientos que, por su agresividad, se ha demostrado que comprometen la calidad de vida de las pacientes, no solo durante los mismos, sino de manera habitual durante toda su vida, a pesar de haber superado la enfermedad.

Y es que, los tratamientos del cáncer de mama son tan agresivos que las mujeres sufren un deterioro de los aspectos funcionales, así como de la capacidad de realizar actividades tan cotidianas como vestirse, subir escaleras, comer… De hecho, las secuelas más comunes de estos tratamientos son la fatiga crónica, debilidad muscular, depresión o el aislamiento social, entre otras.

El ejercicio, herramienta fundamental para paliar los efectos.

ejercicio-cancerInvestigaciones recientes han demostrado que el ejercicio físico supervisado, produce beneficios en términos de calidad de vida del paciente oncológico, mejorando la motivación personal y la autoestima; incrementa las relaciones sociales y la empatía; y aumentando el bienestar del afectado.

Además, está comprobado que el ejercicio físico dirigido por un profesional de la actividad física y la salud sirve como tratamiento para la fatiga crónica y la mejora de la fuerza muscular en las mujeres que han padecido cáncer de mama. Así, toda paciente de cáncer de mama debería realizar una planificación semanal que incluya ejercicio aeróbico liviano, trabajo de movilidad articular y entrenamiento de fuerza. La suma de estos tres factores dará como resultado la mejora significativa de la vida física y emocional de la paciente, además de permitirle trabajar en la recuperación de toda la movilidad en las extremidades superiores, algo primordial para su salud.

Con un plan de entrenamiento correcto y una persona cualificada que acompañe a la mujer superviviente del cáncer de mama en este proceso, se verán mejoras significativas desde las primeras semanas.

Lorena García Gil

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