Una mañana, Elisa se levantó como siempre, se sentó a desayunar y, al mirarse la barriga, notó algo extraño. Un bulto. Algo que no había visto antes.

Su primera reacción fue de alarma.

¿Había hecho mal algún ejercicio? ¿Sería signo de diástasis? ¿Podía estar dañando su abdomen sin saberlo?

Lo que vivió Elisa lo han vivido muchas mujeres embarazadas, aunque no siempre se habla de ello. Por eso hoy queremos contarte su historia: una historia real, que comenzó con preocupación, pero terminó con tranquilidad… y un abdomen funcional.

¿Qué es la diástasis abdominal y por qué se produce en el embarazo?

La diástasis abdominal es la separación de los músculos rectos del abdomen, algo que suele ocurrir de forma natural durante el embarazo. El crecimiento del bebé, junto con las hormonas como la relaxina y la progesterona, hace que la pared abdominal se estire para dar espacio.

Pero si esta separación se agrava o no se gestiona bien las presiones intrabadominales, pueden aparecer consecuencias como debilidad abdominal, molestias, problemas en el suelo pélvico o dificultades en la recuperación posparto, lo que deriva en una diástasis patológica.

👉 En este post te contamos más en profundidad qué es la diástasis, por qué ocurre y cómo prevenirla.

El caso de Elisa: de la preocupación a la tranquilidad

Elisa nos escribió una mañana, inquieta por cómo se había visto el abdomen:

Le preguntamos si había hecho algún esfuerzo físico reciente. Nos contó que el día anterior había tenido que levantar a su hija de la litera y que también la había llevado en bici. Pequeños gestos del día a día que, en esta etapa, pueden suponer una sobrecarga si NO se realiza tomando consciencia de la activación del core. En estos momentos Elisa se encontraba de unas 27 semanas de embarazo, nuestra recomendación fue la siguiente:

  • Evitar levantar peso o hacer movimientos que aumenten la presión en el abdomen.
  • Realizar respiraciones diafragmáticas suaves.
  • Activar ligeramente el transverso abdominal al exhalar.
  • Dejar la bici a un lado, probablemente no fue la causa directa, pero con el aumento de la tripita a esas alturas del embarazo, provocó más inestabilidad y quizá no se gestionase bien las presiones intraabdominales.

Elisa bajó el ritmo, dejó aparcada la bici y nos enfocamos en los días posteriores a trabajar la consciencia de su postura y relajar la musculatura. No necesariamente paramos el entrenamiento, solo lo adaptamos a la situación.

La visita a la fisioterapeuta: la recompensa a su constancia

Días después, Elisa volvió a escribirnos:

No podemos estar más orgullosas. Su constancia, su compromiso y su capacidad de escucharse han dado sus frutos. Esta valoración fue tan positiva porque Elisa tomó acción nada más saber que estaba embarazada, y desde el primer momento ajustamos los entrenamientos y trabajamos con foco en su core. Este pequeño “susto” que hubo se resolvió bien, gracias al trabajo previo que hicimos y por actuar a tiempo.

¿Qué hizo bien Elisa para cuidar su abdomen?

  • Fue consciente de su cuerpo y pidió ayuda cuando notó algo inusual.
  • Siguió un entrenamiento adaptado al embarazo, sin ejercer presión abdominal.
  • Trabajó la respiración y el core con ejercicios seguros.
  • Ajustamos sus actividades del día a día para proteger su abdomen.
  • Y, sobre todo, actuó a tiempo.

Este tipo de acciones no solo ayudan a evitar una diástasis patológica, sino que además favorecen una recuperación posparto mucho más rápida y efectiva.

¿Y tú? ¿Sabrías qué hacer si te ocurre algo parecido?

Muchas mujeres embarazadas no saben cómo actuar ante una molestia abdominal o un abombamiento en la zona del core. Por eso es tan importante tener información, guía profesional y recursos adaptados.

En este post de Instagram compartimos 4 ejercicios con banda elástica ideales para prevenir o mejorar tu diástasis durante el embarazo (siempre adaptados a cada mujer):

  • Aducción unilateral de hombro desde posición de caballero
  • Remo unilateral de pie
  • Apertura escapular desde cuadrupedia
  • Press Pallof vertical

Pero recuerda: lo más importante no es solo el ejercicio, sino cómo lo haces, cómo respiras, y cómo adaptas el entrenamiento a ti y a tu etapa.

Conclusión

Elisa ahora entrena con más confianza. Sabe que su cuerpo responde, que lo está haciendo bien, y que el entrenamiento consciente durante el embarazo ha sido su mejor decisión.

Y tú también puedes vivir tu embarazo así: segura, fuerte y acompañada.

¿Te preocupa tu core? ¿Quieres prevenir problemas y cuidar tu salud desde ya?

Rellena el formulario y analizaremos tu caso para ayudarte a entrenar con seguridad.

Porque no hace falta esperar al posparto para empezar a cuidarte.

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